San Ignacio y los Ejercicios Espirituales

San Ignacio, un hombre con una profunda vocación espiritual

Los Ejercicios espirituales de San Ignacio

Ejercicios: ¿Qué son?

Todo arte tiene sus prácticas propias: la música, la pintura, el deporte... También se ha hablado de que el arte de amar y de vivir no se desarrollan sin un cierto conocimiento propio ni el ejercicio de determinadas actitudes. No es, por lo tanto, extraño que también se hable de Ejercicio Espirituales. Nuestro espíritu, para vivir de manera sana y plena, necesita también ejercitarse: un conocimiento detallado de uno mismo y un sentido práctico para crecer como persona y como persona solidaria. Esto vale para todo el mundo que quiera crecer humanamente, tenga las ideas o creencias que tenga. 

Los Ejercicios Espirituales que escribió San Ignacio de Loyola, después de largos años de experiencia y reflexión, son una pedagogia para poder crecer en aquella manera humana de vivir que se inspira en Jesús de Nazaret y su Evangelio. 

No son ni cursos, ni discursos, sino una pedagogía práctica para la realización de una experiencia plenamente personal bajo la guía de una persona experta. Hay diferentes maneras de concretar esta práctica de los ejercicios: 

  • Individualmente
  • En la vida cuotidiana, individualmente o en grupo
  • Cinco u ocho días
  • Un mes
  • De contemplación

Son modalidades diferentes que dependerán de la necesidad y el momento que vive cada persona. 

El Centro de Espiritualidad Cueva San Ignacio de Manresa es el "lugar fundacional" para la práctica de los Ejercicios Espirituales: en el mismo sitio donde Ignacio de Loyola vivió la experiencia que daría lugar al Libro de Ejercicios. Orar en la Cueva, junto al río Cardener, en la Seu, en el Hospital de pobres de Santa Lucía donde vivió el Peregrino, en el Pozo de Luz... la inmersión en la Manresa Ignaciana facilitará "el sentir y gustar" que proponen los Ejercicios.